Concepto de Resistencia según JosepMaría Esquirol y Educación Montessori
- Escuela de Educación Pucalán
- hace 2 días
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Resistencia evoca aquella férrea voluntad que no se deja llevar, que, en ese espacio interno de profunda libertad, es capaz de escoger más allá de lo conveniente, de las apariencias o de los saberes anclados sin reflexión.

Parece que resistir es parte de la evolución; resistir, en el sentido que aquí le damos, es necesario para evolucionar, y no hay evolución posible si no estamos despiertos.
Esto expresado en el famoso cuento de la rana que es puesta en agua tibia, la cual se va calentando muy lentamente; como el cambio es gradual, la rana no lo percibe y no salta a tiempo, hasta que finalmente muere sin darse cuenta de que la temperatura había superado lo que podía soportar. Resistir significa saltar a tiempo de ese fuego que encandila pero mata; resistir significa una rebeldía interna que es capaz de escuchar la intuición , capaz de leer contextos que pueden hacer que peligre la esencia de lo humano y la vida .
Montessori y la educación que propone surgen desde una enorme resistencia: en aquel entonces, resistencia a ver al ser humano como un engranaje productivo, como una máquina, dentro de la lógica heredada de la Ilustración y del objetivismo como camino de explicación de la vida y del ser humano.
Montessori se resiste al conocimiento de la época, que consideraba al niño un ser sin voluntad, casi sin dignidad, un papel en blanco que había que llenar o completar desde fuera.
Se resiste a la idea de un ser sin alma y a la creencia de que solo vale lo que se observa, se mide y se pesa. Instala, en cambio, la noción de un ser interno, libre, misterioso.
Montessori se resiste a separar las dimensiones humanas del alma, la emoción, la mente y el cuerpo.
Su resistencia es también contra el materialismo en sí y contra el individualismo entendido como la incomprensión de que somos seres en red, en interdependencia.
Montessori se resiste a la falta de sentido de cada vida humana y se resiste, con toda su fuerza, a la violencia y a la guerra.
Se resiste a la competencia como opuesta a la comunidad y la solidaridad; se resiste al concepto de fronteras y llega a hablar de una gran nación humana.
Una resistencia fundamental es a la dispersión, en el centro del método está la atención como pilar del aprendizaje y del encuentro con el otro. Para respetar, se requiere de atención profunda y escucha.
Se resiste al concepto de “clases” y habla, en cambio, de generar experiencias, porque es desde la experiencia desde donde uno sale transformado.
Se resiste a la velocidad en el aprendizaje y aboga por el ritmo propio de la infancia: distinto, innato, sano.
Montessori se resiste a lo homogéneo, a lo homogéneo, y pone en el centro el valor de la heterogeneidad y la unicidad de cada ser humano.
Se resiste a la disciplina forjada desde el castigo y valida el error como parte del proceso de desarrollo y de la construcción de una disciplina interna, que solo se forja cuando hay libertad.
Montessori se resiste a mirar la tierra como una pertenencia y no como una responsabilidad.
La resistencia, según J. M. Esquirol, puede llevar un buen apellido: Resistencia Fecunda, aquel acto interno que se revela y propone, en el caso de la filosofía Montessori, un paradigma que derriba las concepciones del hombre sin interioridad y de la niñez sin identidad.
En esta resistencia fecunda,Montessori propone que es la política la que debe resolver los conflictos, pero es la educación la que debe instalar la paz como conducta y convivencia.
Montessori se resiste a los resultados rápidos y al ritmo maquinal; propone, en cambio, formar desde procesos profundos que implican la formación de la mente-corazón.
Se resiste a la escuela tipo fábrica —o casi hospital— y propone una escuela-comunidad, un lugar para transformarse en el buen vivir y convivir con los demás.
La escuela es, entonces, un lugar de resistencia fecunda por excelencia, en la medida que deja de ser resistencia, deja de ser realmente escuela.
Por esto, la escuela Montessori contrasta con los valores que más predominan, lo que ocurre dentro, se propone como distinto y antagónico a lo que predomina afuera. En ese sentido, la escuela como umbral que plantea el autor, “ Acá se respira otra cosa…
Síntesis
El texto plantea que la pedagogía Montessori nace de un acto de resistencia: frente a una visión mecanicista, materialista del ser humano y de la infancia, Montessori afirma la existencia de una interioridad libre, espiritual y única en cada niño. Esta resistencia se traduce en una educación que privilegia la atención, la experiencia y el ritmo propio de la infancia, la libertad como base de la disciplina interna, y la comunidad por sobre la competencia. Siguiendo la idea de la “resistencia fecunda” de J. M. Esquirol, la propuesta no es solo una negación, sino también una afirmación: elegir un paradigma humanizador. Así, la escuela se convierte en un espacio de resistencia activa frente a la lógica productivista y homogeneizadora de la cultura dominante, escuela orientada a formar personas capaces de convivencia, paz y responsabilidad con la vida.
Resistencia como un acto orgánico que complementa el existir. Existir implica despliegue y un “ hacia el mundo “ y resistencia según Esquirol, significa,una suerte de autocuidado y abrazo para no perderse en aquello que predomina en la cultura y que es profundamente deshumano.
En educación Montessori tanto la existencia como la resistencia deben estar presentes.
Las resistencias de hoy no son tan distintas.
Frente a la dispersión, atención
Frente a cualquier forma de violencia, paz activa
Frente a lo mecánico, lo humano
Frente a la competencia, la colaboración
Frente al individualismo, la interdependencia y la comunidad
Frente a lo homogéneo e igual, lo diverso, distinto, particular
Frente a la complacencia, el pensamiento crítico.
Frente a lo repetitivo, la creatividad.
Frente a la secularización del mundo y del ser, la sacralidad del mundo y de cada ser humano.
Bernardita Jensen
Directora Ejecutiva y fundadora de la Fundación Pucalán Montessori
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